miércoles, 4 de noviembre de 2009

La Ville entière de Max Ernst (lectura libre)

Giorgio Agamben plantea en un artículo sobre la doctrina gnóstica y su teología de inclusión del mal en el bien, de la necesaria manifestación de lo falso en lo verdadero: “A todo refuerzo de los muros del paraíso correspondía un ahondamiento del abismo infernal”[1].

La Ville entière de Max Ernst nos muestra precisamente el crecimiento de los muros como ejemplo de la ciudad entera. Ejemplo porque se reúne ahí lo uno, esta ciudad, con lo múltiple, las ciudades o el resto de esa misma ciudad.

Mientras la ciudad entera, que en realidad es un ‘frontis’, se levanta como una torre desproporcionada, más humana que la de Babel, el abismo crece más y más, creando la ilusión óptica de que es posible aislar nuestra vida de una parte de sí misma.

En una segunda vista de la ciudad, Ernst da cuenta de una nueva perspectiva del abismo. De uno que se asemeja mucho más al deseo. El abismo deja de ser abismo y pasa a ser mera ilusión o promesa para quienes se atrevan a salir de la ciudad.



[1] Agamben, Giorgio, La Comunidad que viene, Pre-textos, Valencia, 2006, p. 18.

Max Ernst The Entire City 1934


Max Ernst. The Entire City/La Ville entière.

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