lunes, 23 de noviembre de 2009

Lo Apocalíptico

Toda filosofía de la historia que busque una meta es apocalíptica. Ese Apocalipsis, que en su etimología indica el 'quitar el velo', asume siempre que la vida es al mismo tiempo una ilusión y una espera, cuyo último instante, en que termina la espera y es descorrido el velo, es el juicio final. ¿Cuál es el orden de cosas que reina en la espera? Sin duda, la excepción.

Una política pro-fana debe ser la herramienta para terminar con la espera y con el fin. Cuando la venda sea sacada de nuestros ojos y estos se adapten a la nueva luz que segundos antes les enceguecían; cuando veamos que ahí, afuera de la caverna, no había nada, entonces podremos re-centrar la idea en nosotros mismos, acaso sabiendo que la idea es nada.

La tarea del Apocalipsis es la dominación y su gran triunfo ha sido renombrar al Mesías. Renombrar es, en este sentido, perpetuar. El resultado del triunfo ha sido el nihilismo, momento en que la espera se vuelve eterna porque ya no hacemos caso ni a la salvación ni a la condena. Creo que Agamben ha definido esto mejor, como el ser cualsea.

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