jueves, 11 de marzo de 2010

Alternativas frente al río

Imaginemos que tenemos un río que atraviesa dos orillas. Frente a él tenemos distintas opciones o conductas. La de cualquier religioso será de la de armar un puente, cuyos detalles maravillosamente tallados serán la promesa de su estabilidad. En gran complejidad, los símbolos invitarán a no retroceder, a llegar al otro lado que siempre es mejor que desde donde veníamos. El capitalista, en cambio, no dudará en montar un puente alternativo, cuya funcionalidad promete una llegada segura, pero claro, el puente se alarga y se alarga hasta que el río ya no se ve. En eso consiste su estabilidad. Así, la modernidad atea construye el puente sin fin que permite mantener la excepción como regla.

¿Es posible cruzar el río sin un puente? Seguramente los niños preferirían bañarse en él antes de ir a cualquiera de sus orillas.

Edvard Munch, El Grito.

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