lunes, 15 de marzo de 2010

Comunismo como potencia

No podemos aceptar visiones apocalípticas si lo que buscamos es rehacer de sentido el mundo que habitamos. Menos podríamos sentarnos a esperar al mesías para que lleve a cabo su proyecto de fin de la historia. En ese sentido tanto el cristianismo, devenido en sacralidad del capital, como también el marxismo historicista, se encuentran inválidos para comprender el mundo de los hombres.

Lo único que queda es re-pensar la comunidad en lo que aún queda en ella de valor de uso, aquel que no puede ser reducido a una cantidad equivalentemente generalizada, por cuanto es fundamentalmente vivencia y experiencia de la autonomía colectiva e individual. Si el uso es el que abre las puertas de la potencia como infinitud, el comunismo debe ser el momento en el que comunidad e individuo se abren a la experiencia infinita que de su relación puede emanar.

Nada sigue siendo más cierto que el hecho de que la certeza del liberalismo ha quedado desmentida en su propio andar. Los inválidos de este mundo, sin embargo, tienen la posibilidad de abrir la experiencia a aquellos caminos que son caminados por otros llenos de prótesis, que en el olvido han creído que los instrumentos son parte inherente de sus cuerpos.

Jackson Pollock, The Moon-Woman Cuts the Circle (1943)
Óleo sobre tela - 43" X 69"
Peggy Guggenheim Collection - Venice

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