martes, 2 de marzo de 2010

La horda tras el terremoto. Chile en el 2010.

Debemos efectivamente considerar que un estado de excepción jurídico devenido en regla no representa el fin ni la sumisión en él del estado de excepción como lo han conocido las distintas culturas fuera del ámbito legal (pero no del normativo). Quizás, en nuestros días, sea la catástrofe natural el único lugar propicio para que la “horda”, la “turba” ocupe la ciudad y se enfrente desde su excepción a aquella impuesta por el orden jurídico. Los no integrados, los encerrables o asesinables en nombre de la sacra propiedad privada, son los que salen durante la catástrofe para espectacularizar una antigua lucha de clases. El terror al otro se agudiza y espera a que se vuelva a restablecer el orden legal para conveniencia de “todos”. Así, hasta nueva catástrofe.

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