miércoles, 7 de abril de 2010

La necesidad de la política

Se podría llegar a pensar que una política protética implica la posibilidad cierta de la inexistencia de lo político en la vida humana. Pero nada hay más erróneo que esto. No hay relación posible entre los hombres que no esté mediada por el poder (siendo aquello lo que no es capaz de entender la acción comunicativa habermasiana) y es allí donde surge la necesidad de pertrecharse, hacer uso del lenguaje y, luego de la política (y es indistinto que se hable de político o social, según la traducción).

En otras palabras, la política aparece siempre que exista la sociedad, y ningún individuo está fuera de las relaciones de poder que operen en su contexto. La política es, en términos foucaultianos, parte de un a priori histórico, siendo tan relevante su carácter de a priori, es decir, que ya se nos aparece institucionalizado desde antes del nacimiento, como su historicidad. Esta última implica que es en la historia donde el hombre participa de la política y deviene en político, quiéralo o no. Por eso sigue siendo gigantescamente importante el pensamiento de Marx respecto a que “los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado”.[1] Quizás la segunda parte de esta frase es demasiado larga en comparación a la primera (“los hombres hacen su propia historia”), por lo que es necesario, quizás, leer esta tres veces antes de continuar.



[1] Marx, Karl, “El dieciocho de brumario de Luis Bonaparte”, Pluma y Papel Ediciones, Buenos Aires, 2003, p. 9.

Max Ernst. The Word or Woman-Bird / La Parole ou Femme-oiseau.
Max Ernst. The Word or Woman-Bird / La Parole ou Femme-oiseau. 1921. Collage and gouache on paper. 18.5 x 10.6 cm. Private collection.

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