viernes, 28 de mayo de 2010

El fantasma del comunismo

“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo” versan las primerísimas palabras del Manifiesto Comunista de Marx y Engels. Esta definición del comunismo como un fantasma es sin duda abierta a las interpretaciones que pueden ir incluso más allá de la intensión de Marx y Engels, sobre todo a la luz de los hechos acaecidos post mortem de los autores.

El fantasma es fantasía, aquello de lo que disfrutamos en la in-fancia. Si el comunismo es entendido como una potencia, una abertura de la vida humana en el que se acaban las reificaciones odiosas de la sociedad burguesa, donde lo común es principio de lo humano y es posible la apropiación de lo otro arrebatado, es decir de lo producido alienado por el capitalismo, no cabe la menor duda de que el comunismo es ese fantasma que proyecta a su paso la historicidad de la vida humana, aquello que ha sido olvidado por el poder, o incluso lo indecible, ese lugar tan humano que está tanto más presente mientras más se oculta.

Comunismo es fantasía y como tal un sueño, si comprendemos al sueño como el viaje cotidiano de todos nosotros hacia una mismidad perdida en algún vínculo indisociable con el mundo. Recordar no es, entonces, volver a traer de vuelta, como lo haría cualquier fundamentalismo religioso moderno, sino re-cordar, volver a unir, a enlazar (con una clásica cuerda de cáñamo cuya textura es imposible de controlar ni de evitar impregnar con aquello que resta en nuestras manos) nuestra vida con su historicidad hasta llegar a lo innombrable, para comenzar, desde allí, a abrir la vida a su potencia infinita. 


Federico Junca Acevedo: Information request. Fuente: http://www.junca.net

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