jueves, 1 de julio de 2010

Estado / estado de naturaleza

Hobbes hace una lectura moderna del homo sacer y acaso determinante para la política contemporánea. En el Leviatán indica que “…si la mayoría ha proclamado un soberano mediante votos concordes, quien disiente debe ahora consentir con el resto, es decir, avenirse a reconocer todos los actos que realice, o bien exponerse a ser eliminado por el resto (…) Y tanto si es o no de la congregación, y si consiente o no de ser consultado, debe o bien someterse a los decretos, o ser dejado en la condición de guerra en que antes se encontraba, caso en el cual cualquiera puede eliminarlo sin injusticia”[1].

Desde esta perspectiva, la soberanía se debe ejercer sin oposición de ningún tipo, puesto que no son los hombres la que la configuran, sino aquél a quién ha sido encargada la tarea de dirimir los conflictos. Él es la persona (y el monstruo) por excelencia. El posible de ser eliminado es aquel que no entrega su capacidad de enfrentamiento al soberano, ubicándose más allá del Estado, en un estado de naturaleza, pero al mismo tiempo al interior del Estado, donde es posible su eliminación sin injusticia. Entonces, es en el Estado mismo donde siempre pervive un estado de naturaleza posible, un remanente de un aparente pasado, siempre peligroso para el poder.

El hombre eliminable es aquel que disiente, que enfrenta, que se resiste a firmar el contrato del Estado, aquel que instituye como protección la siempre posible eliminación de alguien. El eliminable sabe esto de antemano y por eso sabe que no tiene nada que perder. Por eso su resistencia es efectivamente posible.


[1] Hobbes, Thomas, Leviatán o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil, Sarpe, Madrid, 1984, p. 184.

Anne-Karin Furunes: Undressed man, 2007. Fuente: http://www.arteallimite.com/ver_artista.php?id=42

No hay comentarios: