lunes, 5 de julio de 2010

Revolución

Es increíble que la palabra revolución, para su acepción política, haya nacido de una idea supuestamente contraria, pero que, finalmente se encuentra presente como un fantasma en el contenido moderno de la revolución misma. Esto se lo debemos a Copérnico, quién generó tal conmoción con su texto De Revolutionibus orbium coelestium, al tratar de explicar que la Tierra hacía una revolución en torno al Sol, es decir, que tiene un movimiento orbital permanente, donde siempre vuelve a su lugar de origen para comenzar un nuevo viaje.

Tal es la problemática de la revolución, como lo entendieron bien Benjamin y Arendt, siempre apegada a su trágica necesidad de creación y restitución. Mientras el derecho sea la única alternativa para la humanidad, cada revolución política será la creación de más violencia mítica. La verdadera revolución, en el sentido de la interpretación del efecto copernicano, y no del contenido de su texto, sólo es posible cuando sea posible escindir la vida del derecho y, por lo tanto, esta vuelva al lugar del conflicto, o bien, de lo político.

No hay comentarios: