jueves, 16 de septiembre de 2010

Comunidad en la memoria

La comunidad es fundamentalmente el lugar en el que reconocemos la universalidad de nuestras experiencias y la posibilidad cierta de hacer algo por nosotros mismos, diferente, distinto, único. El capitalismo ha introducido en la vida humana la posibilidad de actuar escindiendo la historia de la actualidad y a los individuos de su participación en la comunidad.

Ya no existe comunidad, propiamente tal, en tanto la experiencia es entregada al cálculo y a los instrumentos, pero aquello no es una novedad del capitalismo, sino sólo la capacidad de fuerza de una historia teológica. Lo que el capitalismo viene a agregar es simplemente la anulación de la historia, del pasado, pues en él sólo existe un presente que se repite instante a instante. Un presente que es anulador de futuro pero que critica a la historia su anclaje en el pasado.

Comunidad es historia y reconocimiento en esa historia a través del lenguaje y la praxis. Para el capitalismo no cabe el reconocimiento de la vida en el mundo, porque opera a través del desarraigo y el desconocimiento. No se trata de traer a la tradición de vuelta, sin más. Aquello ya no tiene remedio y bien que ocurra de esta manera, sin embargo, no debemos confundir la tradición con la memoria, la experiencia y la comunidad, porque sólo a través de ellas la vida puede ser verdadera potencia, es decir, liberarse verdaderamente de la tradición.

Hasta hoy debemos cobrarle a Platón su inexcusable expulsión de los poetas. Hoy, cuando más que nunca los necesitamos gritando en las plazas de las ciudades. 

Cristina Azócar Weisser: Para que no me olvides: Desplazamientos entre Imagen y Memoria, Fotografía 009. Fuente: http://cristinaazocar.blogspot.com/

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