martes, 7 de septiembre de 2010

Yo estoy aquí


Uno de los dramas más humanos es el de la distancia entre la enunciación de una oración con sentido y la experiencia de la misma. Al decir “yo estoy aquí” queremos expresar tantas experiencias distintas como las de los cuerpos que vocalmente enuncian tal cosa. Nada puede escapar al lenguaje, de hecho, tan sólo se podría precisar más y más una experiencia hasta dar múltiples detalles y, aún así, gracias al mismo lenguaje, ésta podría ser una oración enunciada por cualquiera.

Así, en la práctica misma del lenguaje nos damos cuenta, permanentemente, que éste porta la posibilidad misma de participar del mundo y, asimismo, la imposibilidad de dar cuenta de él.

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