miércoles, 17 de noviembre de 2010

Lo caro al cristianismo

El cristianismo puede ser enfrentado no sólo a partir de su fundamental teísmo, sino que también puede, y debe, ser analizado a la luz de su potencia atea. El cristianismo es la religión en la que Dios abandona definitivamente la tierra para dejar en su lugar la vicaría de la soberanía político-teológica. Por ello, una crítica al concepto de soberanía será siempre una crítica al cristianismo occidental, pero también debe tenerse en cuenta que aquella crítica no puede sino partir del propio pensamiento que da cuerpo al cristianismo, en tanto que es éste el que porta, a través de la diferenciación fundamental entre lo ente y lo trascendente, una posibilidad cierta de mundanizar el mundo. De esta manera, el cristianismo es el principio del ateísmo en los términos en que lo ha explicado Jean-Luc Nancy. Así lo entendió el protestantismo también, aunque, como plantea Agamben, este se equivoca sólo en cuanto el mundo puede salvarse precisamente en cuanto profano.

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Giulio Romano (1499-1546), Caída de los gigantes.

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