miércoles, 17 de noviembre de 2010

La onticidad de la metafísica

Que la metafísica designe necesariamente una onticidad del Ser debe ser el principio para suponer una retirada de lo divino en el mundo. El repliegue de la religión en nuestro tiempo no es otra cosa más que la atestiguación del agotamiento de un discurso soberano que ya no puede encontrar asidero en un mundo que se devela cada vez más en su evidente inmanencia. Estar arrojado en el mundo supone necesariamente haber perdido a Dios ya desde el inicio. Por ello el gesto hegeliano síntesis resulta tan relevante, pues a partir de él las dos realidades que la religión buscaba reafirmar (lo sensible y lo suprasensible) quedan idénticas al interior del ente. La trama contemporánea muestra el dolor de esta síntesis y quizás la agonía de su propio proceso tautológico. De ahí que la tarea del pensamiento actual deba ser la consumación de este proyecto, o lo que es lo mismo, la restitución de lo que la religión había logrado sacralizar a una comunidad completamente profana.

René Magritte, Las vacaciones de Hegel, 1958.

No hay comentarios: