martes, 21 de diciembre de 2010

Gramática

Si terminar con la gramática, como dijo Nietzsche, podría significar la muerte definitiva de Dios, debemos tener en cuenta que es la gramática la que constituye el propio logos, y con él la distinción que el pensamiento ha formulado entre lo animal y lo humano. Podemos, y de hecho lo hemos hecho, destruir la gramática en una mirada genealógica al pasado. Hemos reconocido que los dioses se posicionaron lentamente desde la declamación predicativa hasta convertirse en nombres propios, sujetos de nuestras oraciones. ¿Podemos hacer lo mismo con una mirada de futuro? ¿Es pertinente esta pregunta? ¿No está en nuestro futuro también un rezago de nuestra experiencia sin gramática? ¿Hacia donde podría dirigirse su potencia? En tales preguntas se ancla aquello que debemos indagar como posibilidad de una nueva experiencia en el mundo. Tarea política de los que vienen.

Chris Engman: Equivalence. Fuente: I like this art

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