lunes, 24 de enero de 2011

El límite del lenguaje

El límite del lenguaje es siempre un límite especial, porque su ascendencia mítica le confiere un supuesto lugar exterior, un metalenguaje, una metafísica inherente, que operaría también, como condición de posibilidad, en su darse como tal. Pero el límite del lenguaje no tiene verdaderamente un exterior, no se sale del lenguaje ni es posible pensar en poner un pie fuera de él. No tiene un afuera, sino sólo una precariedad constitutiva que nos hace imaginar la posibilidad de su desestabilización o final. Y esa precariedad es constitutiva de su darse, es decir, de su verdadero límite y posibilidad.

En tanto que el lenguaje se enuncia, en cada enunciación, a sí mismo, a su posibilidad de darse, no deberíamos pensar en él como portador de una revelación divina, sino, por el contrario, siempre maravillarnos de su revelación fundamentalmente profana. Sólo por medio del lenguaje, con su precariedad, podemos acceder al estar en común. He ahí su particular potencia inoperosa. 

Pablo Lehmann: Transcripciones. Fuente: Arte al Límite

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