martes, 18 de enero de 2011

Infancia como resistencia

El gesto primordial, político, de la infancia es la transformación del mundo en medio sin fin, es decir, en inoperancia. Sólo así puede ser posible la aparición de un uso que no se acabe en la destrucción del objeto (consumo). Pero para que esto sea posible, el propio mundo, con su historia y sus objetos creados para el consumo, deben estar presentes, ser parte primordial del uso. Por eso, como ha planteado Agamben, el uso es siempre profanación, es decir, restauración de aquello que ha sido consagrado por la religión al uso del hombre. La infancia, con su gesto mesiánico, desde este punto de vista, es la tarea política que urge frente a la sacralización total del capitalismo como religión.

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