martes, 18 de enero de 2011

Sobre desear en Agamben

El acto mesiánico de separar el deseo de la imagen, con el fin de cumplirlo, de sacarlo de la cripta en que este reclama como muerto en vida ser nosotros mismos, significa revelar la imagen como lugar mismo del deseo. El mesías, al venir por el deseo viene por nosotros mismos y lo que permanece, tras su llegada, es la imagen de lo cumplido, que en tanto imagen permanece irrealizada, siempre como potencia. Es por ello que construye el mesías, con su llegada al menos tres mundos. Entre el polo infernal de los deseos cumplidos y el celestial del deseo imaginado (la pura palabra), se ubica el limbo, lugar de la imagen no realizada. Cielo e infierno son acto, por lo que sólo en el limbo encontramos la verdadera salvación. El mundo se salva sólo, entonces, en cuanto se desliga su historia de la consumación, y para ello es necesario no esperarla. Esa es la situación del limbo, un lugar en el que no hay espera posible porque el cielo es ignorado.

Ángela Lergo. Escultura. Fuente: Arte al Límite

No hay comentarios: