jueves, 17 de febrero de 2011

Una letra

El desarrollo del lenguaje humano expresa en su interior la propia complejidad de la humanidad. Y no podría ser de otra manera, dado que en sí mismo es la posibilidad última de existencia de lo humano. La escritura, asimismo, es una puerta al misterio del lenguaje y es a través de ella como podemos acceder a sus jardines.

En primer lugar, en el lenguaje escrito podemos descifrar la relación entre lo semiótico y lo semántico, entre el significante y el significado, pero más aún, considerando la presencia de la letra. Para Occidente la letra juega un rol fundamental en la conformación de un significante, pudiendo decirse que es la unidad última del lenguaje escrito. Ahora bien, este signo sólo puede ser entendido a partir de su relación con otros signos, siempre está abierto al signo de al lado, aún cuando pueda ser en ocasiones mudo. Su articulación es funcional de acuerdo a lo que se quiera articular, y su aparición es intermitente, es decir, participa de las palabras en cuanto es requerida.

La funcionalidad es, sin embargo, una arbitrariedad. El lugar del signo es siempre la potencia de habitar una palabra distinta, de no aparecer. La funcionalidad de la letra es, en última instancia, tan sólo la muestra de cómo se han articulado las relaciones históricas que le han dado forma. Por eso la letra al interior de una palabra no es infinita, sino, por el contrario, se encuentra siempre dispuesta a la muerte producida por el habla.

La letra es, de esta manera, una singularidad cualquiera sea al interior de una palabra. Su vida y su muerte dependen del habla y su abertura al mundo. Su relación con las otras letras puede ser poderosa o sumisa, pero siempre todas son letras, sin mayor valor entre unas y otras y cada una tan necesaria para el momento preciso en que es escrita la palabra.

Expuesta siempre a múltiples miradas que pasan sobre ella de manera rápida y sin tomar en cuenta su valor, sino sólo su funcionalidad en tanto parte de un todo, la letra ejemplifica bastante bien el momento actual de lo humano. Preocupante debe ser, entonces, que el habla escrita en un chat o un “mensaje de texto” haya comenzado por eliminar muchas letras para ser capaz de fluir.

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