martes, 1 de marzo de 2011

Democracia y finitud

Castoriadis ha planteado, en referencia a la aparición de inscripciones funerarias griegas que mencionan una vida más allá de la vida sólo en el siglo IV AC que “hacía falta que se desmoronara la democracia para que la inmortalidad positiva del alma reapareciera”.[1] Esta idea debe servirnos como lugar de inicio para una política que viene, a saber: que toda comunidad que sea capaz de desligarse de la muerte como destino fundamental, debe romper con la vida después de la muerte. Sólo en la finitud podemos reconocer nuestra incomparable diferencia e igualdad, como vidas únicas e insustituibles, irreparablemente comunitarias. La democracia no será posible en tanto no eliminemos de la política todos los hilos teológicos que la mueven a su antojo.


[1] Castoriadis, Cornelius, Lo que hace a Grecia, Seminarios 1982-1983, FCE, Buenos Aires, 2006, p. 157.

Democracy
John Digesare, Democracy.

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