jueves, 9 de junio de 2011

Habitar

Habitar el mundo es pertenecer desde antes a él. Lo que Heidegger ha puesto de relieve, y que ninguna filosofía contemporánea puede omitir, es que el hombre se encuentra irreparablemente confinado al mundo, arrojado, pero es precisamente en aquella condición que puede ser efectivamente salvado. Quizás, un primer paso hacia esta redención no teleológica, sin espera, deba ser la mímesis que Benjamin percibía en los niños. Imitar el mundo, y de ninguna manera sólo a los humanos, será poner un foco sobre aquello que la oscuridad trata de ocultar: el habitar mismo.

Salvador Dalí: Grupo de mujeres imitando la postura de una goleta, 1940.

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