jueves, 1 de septiembre de 2011

Preferiría no hacerlo

“Preferiría no hacerlo” es la frase que menciona Bartleby, el personaje de Mellville cada vez que algún trabajo le es encomendado. Pero Bartleby sigue trabajando en una permanente inoperosidad. Bartleby sólo puede negarse en la medida en que puede hacer lo que le piden y por ello su ocupación del espacio como puro medio, sin ninguna finalidad, es el principio de toda revolución. Un niño que sueña con ser médico no puede ejercer la medicina; un médico en ejercicio excluye toda posibilidad que la obra en la que se ve ensimismado. Pero sólo el médico puede realmente no hacer la medicina cuando todos esperan que lo haga. Así la sociedad moderna constriñe nuestra vida predisponiéndola, institucionalizándola y delineando nuestra operación. La razón sólo puede entenderse, desde esta perspectiva, como aquello que se inserta en el proceso operante de la vida social, al punto que todo se organiza en torno a procesos. Decir no, entonces, no significa negar la vida, sino, por el contrario, afirmarla en lo que ella es: pura potencia. Romper el proceso por medio del cuál la racionalidad capitalista nos encauza requiere de hombres y mujeres que afirmen con un NO. Aquello nos lo han enseñado los estudiantes chilenos.

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