miércoles, 9 de mayo de 2012

Animal-Humano


Que la distinción entre el animal y el humano es superflua lo demuestra la insistencia del humano en catalogarse como animal para separarse de otro humano: ovejas que siguen a un líder, cerdos que cometen gula, gorilas que hacen golpes de Estado, perros que no merecen vivir, etc., etc. A fin de cuentas el problema radical es lo otro. Lo humano como tal debe estar al final de los intereses de nuestro tiempo, de forma que sólo allí, en un lugar sombrío, pueda quizás alcanzar la redención que todo el Humanismo le ha negado nombrándolo.





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