lunes, 8 de abril de 2013

Tiempo

El hombre conoce lo finito desde su finitud, dice Kant. El tiempo determina su existencia y lo abre hacia el conocimiento de las cosas. Esquema tras esquema, nunca vive realmente en un tiempo, sino en un presente anacrónico. Y por eso se proyecta hacia fuera de sí, y por eso se conoce a sí, como un objeto. El tiempo plantea el misterio insondable al que toda su filosofía finita ha de avocarse, porque en él se realiza el largo viaje en el que juegan sus imágenes, sus conceptos, salidos de un no lugar, sin origen ni verdad. En una proposición como “Esa es una casa” se esconde y se revela todo lo que podemos conocer.

Francis Bacon, Study for a Portrait of John Edwards, 1985. Fuente: The State of Francis Bacon.

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