viernes, 17 de octubre de 2014

Sujeto

Los desafíos que el pensamiento contemporáneo se ha autoimpuesto, han llevado a la puesta en tela de juicio de la gran mayoría de las ideas que se mostraban como certezas e incluso condición de posibilidad del propio pensamiento. El sujeto es, sin lugar a dudas, una de ellas. La idea de que el pensamiento coincide con un cuerpo biológico, es decir con un individuo, fue la gran apuesta del pensamiento moderno y su sustento teológico en Aquino. Pero hoy el sujeto se nos muestra como una imposibilidad, al menos en lo que respecta a su permanencia y consistencia, su rostro parece no coincidir con el del enunciante del discurso y el mismo enunciante ya no puede alegar que su enunciado le pertenezca. Un sujeto de cara borrosa, que se arrodilla con el rostro desfigurado, no para morir, sino para situarse en el lugar de lo inasible. 

Tal vez la obra de Clara Lieu, en la que un cuerpo pareciera caer con su rostro explosionado, tachado, quizá ya inconsciente, pueda retratar bien la situación actual del sujeto. La suya no es una inexistencia, sino una impropiedad.  Un aura que envuelve la singularidad desparramándose eléctricamente por todo el cuerpo. Un ánima que adquiere sentido sólo en su flujo hacia el exterior. A la espera de ser recogido por otro cuerpo igualmente animado, el sujeto ya no puede siquiera esconder que su movimiento va más allá de su control, que su exceso siempre derrama su ser hacia lo inesperado.




Clara Lieu, Falling.

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